En esta edición Atlántico Sonoro está de celebración. Tal y como ocurriera en 2005, nuestro Festival coincide con la celebración de las Fiestas Lustrales pacientemente preparadas por los vecinos de Vallehermoso como un tributo más a la tradición. Medio siglo de historia amparan unas fiestas que nacieron en época de migraciones, familias separadas, escasez y duro trabajo. Las Fiestas Lustrales fueron y son días de procesiones, bailes, ventorrillos y alegría y en ese ambiente se desarrolla la VI edición del “festival del silencio”.
Entre viviendas antiguas, cubiertas de teja árabe, como muestra de la pujanza agrícola del municipio, entre chácaras y tambor, expresión material de la sabiduría atesoradas por el pueblo, las fiestas reúnen a la descendencia del municipio repartida por todo el mundo y retornada para la ocasión. Vallehermoso es lugar de visita recomendada durante todas las estaciones, pero sólo durante el mes de julio de cada cinco años podremos pasear por un patrimonio cultural realzado y preparado para celebrar la alegría del reencuentro.
Cada 365 días Atlántico Sonoro se adapta al incomparable marco que lo acoge: el Jardín Botánico del Descubrimiento. El Festival aprovecha estas magníficas instalaciones ubicadas entre el casco urbano y el Parque Marítimo, en las inmediaciones del barranco de Vallehermoso, singular espacio que se enclava en un entorno rural cuyas vistas están constituidas por tierras cultivadas y abancaladas. Un año más apostaremos por el aprovechamiento de su particular invernadero, con un umbráculo que alberga orquídeas, entre otras especies exóticas; varias terrazas cuya vegetación procede fundamentalmente de los continentes americano y europeo e incluye especies autóctonas canarias; y una edificación de dos plantas dotada de cafetería y sala de exposiciones. Palmeras y sabinas diseminadas en un majestuoso valle presidido por el Roque Cano propiciarán la lluvia de emociones que se ofrece durante estos días de julio.
Nuestro Festival vuelve a concitar el encuentro de milenarias técnicas de culturas de todo el mundo. Talleres, conciertos y masajes de Asia fluyen con naturalidad con la práctica del silbo, la chácara y el tambor de La Gomera. Respeto al medioambiente, realce de la tradición y apuesta de futuro. Sólo de esta manera podemos entender la fraternidad con la que transcurren las actividades que plagan una agenda de posibilidades llena de expectativas de enriquecimiento personal. Terapia Homa, masaje tailandés, talleres de didgeridoo, sonoterapia, musicoterapia, biodanza, auriculoterapia, chocolaterapia y meditación kundalini son algunas de las muchas opciones en las que el público asistente se podrá imbuir hasta el fin del Festival.
Esta cita es declaradamente singular. Atlántico Sonoro es un producto de calidad que cuida la oferta cultural que cada año diseña y que sintoniza con la demanda de un municipio y una isla de costumbres respetuosas con un entorno excepcional. El público asistente a este certamen ha podido disfrutar de una propuesta participativa y adaptada al medio cultural que ha circunscrito la celebración de esta imprescindible cita de la oferta artística estival del Archipiélago.
El paso de los veranos ha fortalecido la alianza de La Gomera con un Festival que, con humildad, apostó por una forma de entender la cultura. Atlántico Sonoro cuenta ya con su propia familia. Un colectivo de fieles seguidores que, por unos días, deciden dejarse llevar por la armonía imperante en el barranco de Vallehermoso.
Año tras año. Sensaciones tras emociones. Vallehermoso y Atlántico Sonoro han encontrado el sitio del tiempo y del silencio.