jardin1“A cara o cruz he lanzado/ a la mar una moneda;/ salió cuna y nací yo:/ cuna o concha es La Gomera.” García Cabrera sabía que La Gomera es esa concha en la que sus habitantes se han criado bajo la convicción de la superación cotidiana y la adaptación al medio natural. Valores vitales que los gomeros han sabido convertir en seña de identidad y que han ido legando de generación en generación.

Atlántico Sonoro lleva siete años ofreciendo su contribución al hermoso contrato que el hombre y la naturaleza han sellado en La Gomera. Resulta difícil encontrar un lugar en el que la cultura y las artes ofrezcan mayor tributo al bienestar personal que en el Jardín Botánico del Descubrimiento de Vallehermoso. En Atlántico Sonoro, los sentidos consiguen la mayor de las repercusiones: no en vano, el programa está diseñado para que el visitante atraviese un itinerario donde la música se alía con la luz, dando rienda suelta a las mejores expectativas.

La Gomera es una isla con la piel marcada por el respetuoso trabajo que los orfebres de la tierra que la habitan han realizado durante años. El entorno del Jardín Botánico del Descubrimiento se convierte así en un emplazamiento especial en el que tienen cabida actividades que evocan la unión entre hombre y naturaleza. A lo largo de todo el recinto el visitante podrá acercarse a distintas técnicas milenarias como el shiatsu, la terapia regenerativa, el masaje tailandés, el masaje craneal o la aromaterapia. Además el jardín se convierte en un lugar para compartir ya que muchas de estas actividades se realizan en comunidad.

jardin2El Jardín Botánico del Descubrimiento dispone de un invernadero, con un umbráculo que alberga orquídeas, entre otras especies exóticas; varias terrazas cuya vegetación procede fundamentalmente de los continentes americano y europeo e incluye especies autóctonas canarias; y una edificación  de dos plantas dotada de cafetería y sala de exposiciones. Ubicado entre el casco urbano y el Parque Marítimo, en las inmediaciones del barranco de Vallehermoso este singular espacio se enclava en un entorno rural cuyas vistas están constituidas por tierras cultivadas y abancaladas, así como palmeras y sabinas diseminadas en un majestuoso valle presidido por el Roque Cano.

Durante la noche, mientras las olas acuden a la cercana costa para intentar asomarse al barranco, Atlántico Sonoro, hace honor a su nombre y ofrece varios conciertos. La Gomera es una isla donde los barrancos oyen el eco de quienes hablan sus palabras, por lo que la música de esta cita no aspira a rivalizar con el denso silencio de Vallehermoso. Los conciertos quieren aprovechar este entorno de sosegada oscuridad.

jardin3jardin4Este año, el Roque Cano será testigo de un homenaje. Atlántico Sonoro quiere volver a resaltar los valores humanos que han convertido a La Gomera en el origen de personas que aportaron sabiduría, pasión y belleza a este mundo. El Archipiélago canario, a través de la concesión del Premio y Medalla de Oro de Canarias, ha reconocido la trayectoria vital y profesional de algunos descendientes de La Gomera. Este año hemos dedicado un merecido espacio para reconocer las aportaciones de Isidro Ortiz (Premio Canarias de Cultura Tradicional de 2009), Conchita Trujillo, Juan Ramón Hernández, Gumersindo Trujillo y Pedro García Cabrera, Medallas de Oro de Canarias de 2008, 2006, 2002 y 1997, respectivamente.

Atlántico Sonoro es un festival adaptado a una forma de vida que ha hecho de La Gomera un lugar privilegiado. Esta cita aspira a simbolizar la unión entre tradición y modernidad mediante el respeto a las costumbres. Atlántico Sonoro lleva cinco años abriendo ventanas al futuro y apostando por el presente de una isla que practicaba el desarrollo sostenible cuando este uso no tenía nombre. El festival se nutre del entorno social, del medio natural y del legado cultural y artístico que habita en La Gomera para ofrecer una cita adaptada a la escala de una Isla que tan bien lo ha acogido.

“¡Atlántico infinito, tú que mi canto ordenas!/ Cada vez que mis pasos me llevan a tu parte,/ siento que nueva sangre palpita por mis venas/ y a la vez que mi cuerpo, cobra salud mi arte…”. Tal y como narra en este verso Tomás Morales, Atlántico Sonoro sólo aspira a seguir palpitando en las venas de La Gomera otros cinco años.