concepcion_trujilloMedalla de oro de Canarias 2008

(Vallehermoso, 1949).
Concepción Trujillo Jara, conocida popularmente como Conchita la de Arure, nació el 6 de mayo de 1949 en Arure, y destacó desde joven por su atención y servicio, primero a sus vecinos, y luego a visitantes y turistas en un establecimiento hostelero de histórica referencia en La Gomera. Su honestidad, su humildad y su capacidad de lucha en la senda vital han sido algunos de los motivos por los que Concepción Trujillo, Conchita, la de Arure, obtuvo el pasado año la medalla de oro que otorga el Gobierno regional con motivo de la celebración del Día Institucional de Canarias.

Conchita es Arure y el potaje de berros; es el producto gomero arrancado de sus entrañas en un riguroso día a día para ofrecérnoslo en el acogedor y breve comedor que te hacía ser parte de una familia. Berros que son el agua, agua que es el monte, monte que es La Gomera. Cada plato que elaboró Concepción era un tributo a una forma de vida respetuosa con el medio, sus platos son parte integrante del patrimonio que los gomeros siguen construyendo día a día. Patrimonio intangible que se nutre del respeto a las tradiciones heredadas de sus antepasados. El potaje de berros es el símbolo de una época, de un tiempo de penurias que arrancó el verde de la tierra y extrajo el azul del agua para inmortalizar cada día la capacidad de lucha de un pueblo que subió y bajó el barranco de la penuria durante décadas.

Concepción nació con el apellido Trujillo sujeto a su nombre y con el tambor y las chácaras bien apretadas a sus manos. El tambor es como la vida misma que tiembla y se relaja, que celebra las alegrías y anuncia las penas; la sangre brinca con el tambor y las chácaras. La Gomera es una isla que ha sido construida por personas como Conchita, conscientes de la necesidad de rescatar, preservar y fomentar las costumbres y tradiciones populares. Esta mujer como tantas otras de su generación ha tenido que bregar con la vida, con los prejuicios y con el tiempo para demostrar la valía y su capacidad para construir un símbolo de identidad.

Conchita ha sido feliz porque sabe que hizo bien su trabajo. La familia, los amigos, los conocidos, el Archipiélago ha reconocido su labor. Concepción es el vínculo entre una generación que se recuerda en blanco y negro y otra que a duras penas se para a mirar, pero que cuando lo haga tendrá referentes sólidos y de orgullo como es Conchita la de Arure.